Municipios R en Transición: reinventar lo local frente a la crisis global

Por Marcos Rivero Cuadrado, miembro promotor de la Red de Decrecimiento Sevilla, Transición en Comunidad y participará en Municipios En Transición, los días 27 y 28 de septiembre en Puerto Real (Cádiz).

A principios del siglo XXI, nuestros pueblos y ciudades no pueden pasar por alto que estamos experimentando algo más que una crisis económica. Vivimos sumidos en una crisis global y sistémica.

La globalización económica capitalista, lejos de alcanzar sus promesas de prosperidad mundial, se muestra cada vez más incapaz de asegurar y extender el bienestar al conjunto de la ciudadanía, generando a su paso múltiples estragos económicos, sociales, ecológicos, políticos y culturales.

La sociedad de consumo impulsada por la innovación, el desarrollo tecnológico, el marketing y la publicidad ha conseguido seducirnos con la idea de que el mercado global es la principal fuente de satisfacción de las necesidades humanas y el dinero el medio más importante para conseguirlo. De manera que nos ha hecho creer que a mayor crecimiento económico mayor bienestar social alcanzaremos.

Sin embargo, la realidad es otra. Al contrario de lo que predican algunas teorías que correlacionan el crecimiento económico con el bienestar social, las últimas décadas de bonanza económica se han caracterizado por un aumento de las desigualdades sociales, las enfermedades psicológicas, la violencia, la apatía social, la corrupción política o la pérdida de los saberes tradicionales locales necesarios para nuestra subsistencia.

https://www.flickr.com/photos/chrisinplymouth/5990545269

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Mientras que en el plano ecológico el impacto ha sido aún mayor. Observándose un incremento de las emisiones de CO2, la pérdida de la fertilidad del suelo y la biodiversidad, la contaminación de las aguas y la tierra, la desertificación o el agotamiento de los recursos naturales.

El coste que tenemos que pagar es muy alto y además sabemos que los estilos de vida promovidos por la economía global no pueden ser extendidos a toda la población, ni sostenerse a lo largo del tiempo, ya que acaban chocando contra los límites ecológicos del planeta.

Lo cierto es que, al inicio de este siglo, atravesamos por una etapa de incertidumbre en la que los mitos del desarrollo y el progreso, impulsados por el crecimiento económico, se están desmoronando. Parece entonces razonable que no podamos esperar resolver los problemas actuales con la misma manera de pensar y actuar con la que han sido generados.

Si queremos recuperar la prosperidad de nuestros pueblos y ciudades, necesitamos comenzar por repensar nuestras formas de organización social, política y económica, así como nuestros modos de vida. El reto que tenemos por delante es todo un ejercicio de reinvención.

Recuperar la Democracia

En la actualidad, nuestros municipios se encuentran insertos en las redes de la economía global. En las últimas décadas, hemos visto cómo han ido perdiendo soberanía, dejando a sus economías locales en una posición de dependencia y subordinación frente a los mercados y poderes financieros globales.

Nuestras localidades sufren una alta vulnerabilidad en un escenario donde se espera un encarecimiento progresivo de las materias primas y energéticas provocado por sus picos de producción, junto a la actual crisis económico-financiera y el cambio climático.

En este contexto de cambios vertiginosos, nuestros pueblos y ciudades se enfrentan al reto de resolver sus problemas espaciales, sociales, económicos y ambientales desde una posición de debilidad.

Por ello, si queremos afrontar con éxito los desafíos de este siglo, necesitamos revitalizar con urgencia nuestra sociedad en el camino de mejorar la resiliencia de nuestras comunidades locales. O, dicho de otro modo, tenemos que capacitarnos como sociedad para afrontar los importantes cambios que necesitamos hacer en todas las esferas de nuestra vida con el fin de asegurar y extender el bienestar al conjunto de los habitantes de nuestros municipios. Necesitamos poner en marcha una estrategia de transición socio-ecológica que sea capaz de amortiguar los choques futuros, al mismo tiempo que preparar las condiciones para una vida mejor después de sufrir estos impactos.

Por suerte, en nuestros pueblos y barrios andaluces, al igual que ocurre en muchos municipios de España y lugares del mundo, la ciudadanía ya ha comenzado a autoorganizarse. Existen multitud de iniciativas sociales y comunitarias destinadas a realizar esta transición, pero para que estas iniciativas encuentren el impulso necesario, para consolidarse y extenderse al ritmo que necesitamos, precisamos también emprender iniciativas políticas que lo hagan posible, tal y como se pretende con esta conferencia o las nuevas candidaturas municipales que se están organizando desde la sociedad civil.

En este sentido, creemos que el siguiente paso para avanzar en la transición es recuperar la democracia. Porque el verdadero ejercicio democrático, no es votar cada 4 años, sino poder participar de manera cotidiana en la vida social, económica y política de los lugares que habitamos.

Los Municipios “R” en Transición

La propuesta de los Municipios “R” en Transición nace con el propósito de contribuir al debate y a la reflexión en los nuevos procesos políticos y gobiernos municipales que busquen ganar resiliencia local frente a los impactos de los fenómenos globales, así como soberanía local frente a los poderes globales.

https://www.flickr.com/photos/prophetofdelphi/1243950889

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Inspirada en los nuevos movimientos sociales como el 15M, el decrecimiento, el buen vivir o las iniciativas de transición, nuestra propuesta se resume en la enunciación de algunos retos que comienzan con “R” y que, lejos de esbozar un programa político, sólo pretende poder inspirarlos. Porque para realizar esta transición necesitamos:

  • Repensar acerca de la veracidad de los mitos de la modernidad.
  • Revaluar nuestras prioridades y nuestros valores.
  • Reconectarnos con las personas y la naturaleza.
  • Rediseñar nuestras organizaciones y sociedades en busca de la coherencia con nuestros valores de democracia, justicia social y sostenibilidad ecológica.
  • Redistribuir la riqueza.
  • Recuperar el valor de uso frente al valor de cambio.
  • Restaurar el tejido comunitario y los ecosistemas.
  • Relocalizar la economía y la política.
  • Repartir el trabajo.
  • Reducir el consumo material y energético.
  • Reutilizar y reparar antes que volver a fabricar y comprar; y
  • Reciclar lo que ya no nos sirva.

Por suerte, no comenzamos de cero. En la actualidad existen multitud de iniciativas locales puestas en marcha tanto por la sociedad civil como por los gobiernos municipales que nos señalan el camino a seguir. Nos referimos, por ejemplo, a los presupuestos participativos, los carriles bici, los huertos agroecológicos y comunitarios, las producciones descentralizadas de energías renovables, las producciones ecológicas y artesanas, los mercados de pequeños/as productores/as locales, los bancos de tiempo, las monedas locales y sociales, las iniciativas de economía colaborativa, las bancas éticas, las cooperativas integrales, las empresas de economía social y solidaria, los centros sociales autogestionados…

De nosotros/as depende coger de nuevo las riendas de nuestras vidas y cuidar la nueva cultura democrática que está emergiendo, base y motor de este proceso de transición en marcha.

Porque frente a la crisis energética de los combustibles fósiles y el cambio climático, la energía de la comunidad local será la energía renovable más importante de este siglo ¡Juntos/as podemos!

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