Ciudades pensadas para caminar

Por Pablo Barco Ballesteros, Coordinador Técnico de la Red de Ciudades que Caminan.

La Red de Ciudades que Caminan es una asociación internacional abierta a todos aquellos municipios y administraciones públicas interesadas en mejorar la situación de los viandantes a través de la puesta en marcha e intercambio de iniciativas que se dirijan a mejorar la accesibilidad universal, la seguridad vial y el propio medio ambiente. Tenemos por objeto generar una dinámica entre las ciudades destinada a fomentar la cultura del caminar, facilitar los desplazamientos a pie, aumentar la seguridad vial de peatones y ciclistas, asegurar la accesibilidad universal en los espacios y transportes públicos y desarrollar la movilidad peatonal como medio principal de desplazamiento en las áreas urbanas, para lo que nos inspiramos en los principios recogidos por la Carta de los derechos del peatón adoptada por el Parlamento Europeo en octubre de 1988 así como en laCarta Internacional del Caminar de Walk 21.

La importancia del caminar en los nuevos modelos de movilidad sostenible de carácter urbano es fundamental, siendo clave a la hora de planificar configuraciones urbanas amables con el conjunto de sus habitantes. En este sentido es necesario recordar que todos somos peatones y que por lo tanto cuando beneficiamos los desplazamientos a pie así como la propia estancia peatonal, contribuimos de manera directa a mejorar la cohesión social de nuestros municipios así como la igualdad de oportunidades en el uso y el disfrute del espacio público.

El Libro Verde de Medio Ambiente Urbano, documento que estableció el marco conceptual de la Estrategia Española de Sostenibilidad Urbana y Local, establece la importancia del caminar en las políticas que deben asumir los municipios, indicando que “el objetivo principal de las ciudades españolas, que poseen todavía una alta proporción de desplazamientos a pie, en relación a la movilidad sostenible, es fortalecer el papel del peatón y evitar que siga perdiendo posibilidades y oportunidades tal y como ha ocurrido en las últimas décadas. Para empezar a equilibrar el papel del peatón en la ciudad es necesario equilibrar su presencia en la planificación y la normativa urbanística. Al igual que el planeamiento se preocupa de la definición del viario general, hace falta también que se establezcan las redes peatonales, es decir, el conjunto de vías urbanas y periurbanas en las que se adoptan soluciones y prioridades que hacen cómodos y seguros los desplazamientos a pie”.

Jane Jacobs describió, hace más de medio siglo, la ciudad como una especie de “ballet intrincado” en el que las personas interactúan, haciendo sus planes, y dando forma a la vida de la ciudad, desde las escalas más pequeñas a las más grandes. Esta dinámica urbana entre los individuos puede potenciarse de manera clara si mejoramos las conexiones peatonales, “los contactos en las aceras son el pequeño cambio en el que la riqueza de la vida pública de una ciudad puede crecer”, escribió Jacobs. Favorecer estos intercambios, a través de la creación de espacios peatonales de calidad es claramente eficiente, una manera verdaderamente sencilla de crear ciudades inteligentes.

Estas son algunas de las medidas que podemos desarrollar en aquellas ciudades interesadas en fomentar los desplazamientos a pie:

  1. Planificación y desarrollo de redes de itinerarios peatonales de calidad entre los principales puntos de cada ciudad, apostando por la generalización de las calles peatonales y de prioridad peatonal en los centros urbanos y zonas residenciales.
  2. Establecimiento de velocidades estándar inferiores a los 30 km/h en los todos los pueblos y ciudades, permitiendo velocidades máximas de 50 km/h tan sólo en algunas vías principales.
  3. Prohibición de la circulación de vehículos en las aceras y medidas eficaces para velar por su cumplimiento en el conjunto de los municipios. Siendo necesario revisar aquellas infraestructuras ciclistas que se hayan diseñado en perjuicio a los viandantes.
  4. Cumplimiento estricto de la normativa estatal de accesibilidad, para lo que es necesario que las áreas de urbanismo, obras y movilidad cuenten con personal formado en diseño para todos así como con órganos de control del cumplimiento de las normativas de accesibilidad universal.
  5. Revaloración del peatón a la hora de diseñar intersecciones o pasos peatonales a través de la continuidad directa de las aceras en las intersecciones así como regulaciones semafóricas que tengan en cuenta un tiempo máximo asumible de espera y un tiempo mínimo para el cruce de la calzada por parte de los viandantes.
  6. Realización de campañas de fomento de los desplazamientos a pie: caminos escolares, señalización para los desplazamientos a pie en el interior de las ciudades, intermodalidad entre movilidad peatonal y transporte público, etc. como parte fundamental de las políticas municipales.

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