Robar a los pobres para darlo a los ricos

Artículo de Iván Canca, portavoz de eQuo Puerto Real, y Juan Martínez, portavoz de eQuo Algeciras.

Foto “electricidad2 de Mario Antonio Pena Zapatería en flickr.com.

eQuo presentó una moción en el pleno del ayuntamiento de Puerto Real, aprobada por unanimidad, para contrarrestar el retraso deliberado de una normativa que regule el autoconsumo con balance neto; dicho retraso es un ejemplo claro de cómo los partidos que han ostentado el poder, en una suerte de “anti-Robin Hood”, benefician a las grandes empresas en detrimento de la ciudadanía.

El pasado viernes llevamos al Pleno Ordinario del Ayuntamiento de Puerto Real una moción en defensa del autoconsumo con balance neto que fue aprobada por unanimidad, al igual que la que apoyaba el transporte ferroviario público. A nivel estatal y andaluz eQuo ya ha puesto sobre la mesa este asunto reclamando medidas a ambas administraciones en el marco de su propuesta de un modelo energético alternativo.

El autoconsumo con balance neto es un sistema que posibilita que una instalación de energía renovable para producción de electricidad a escala doméstica o instalada en una empresa pueda aprovechar todo su potencial.

Este sistema implica que, a diferencia de lo que ocurre actualmente, incluso cuando la instalación de energía renovable está produciendo por encima de lo consumido por el domicilio o la empresa, la electricidad generada no se pierde o se acumula en una batería, sino que se incorpora al sistema y se resta de la factura eléctrica del productor, generando un considerable ahorro. Esto se consigue haciendo uso de un doble contador, uno para lo consumido y otro para la producido. Y la compensación en la factura incluso podría hacerse con carácter anual, de modo que los excesos de producción estivales puedan compensar el exceso de gasto en invierno y viceversa.

Con el balance neto, tirando de calculadora, cualquier particular o empresa se daría cuenta de que una moderada inversión inicial en un equipo de generación eléctrica a partir de energía renovable quedaría rentabilizada a los pocos años, unos ocho, y que, a partir de ese momento, obtendría un ahorro cuantioso eléctrico durante los 25 años que, como mínimo, puede durar una instalación de este tipo.

Por otra parte, abrir las puertas del balance neto en nuestro país supondría además una fuente importante de generación de empleo en un sector como el de las renovables que estuvo en constante crecimiento hasta 2009 y cuya expansión se ha visto lamentablemente truncada por las políticas energéticas desarrolladas en nuestro país desde aquel año.

A diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, este sistema sigue sin estar operativo en España, a pesar de su potencial en generación de empleo y riqueza, y de ser claramente idóneo para el país con más horas de sol de Europa.

En España, sin embargo, la normativa que lo regula sigue estancada en algún cajón de la Moncloa o del Congreso, ¿cómo es esto posible?

La respuesta parece evidente: la implantación y generalización del autoconsumo con balance neto supondría pérdidas importantes para las grandes empresas eléctricas cuya influencia es más que conocida tanto en el actual como en el anterior gobierno. No es ningún secreto, pero sí una gran desvergüenza, que insignes políticos tanto del PP como del PSOE son ahora asalariados de varias de esta grandes empresas eléctricas.

Nuestros gobernantes, esos que tratan de convercernos con grandilocuentes discursos sobre la defensa del interés general y la lucha contra el paro, mantienen paralizada una normativa que sería muy beneficiosa para la ciudadanía y para la generación de empleo. El único problema que el autoconsumo con balance neto presenta es que las empresas eléctricas pierden sus pingües beneficios.

Retrasando la puesta en marcha del autoconsumo con balance neto, el gobierno de Rajoy hace el papel de anti-Robin Hood. No se nos ocurre otra forma de calificar un sistema que supone robar a los pobres -la ciudadanía- para dárselo a los ricos -en este caso las grandes empresas eléctricas-, en un país con un sistema energético que depende de la compra de gas y petróleo de terceros países, y que apuesta por el mantenimiento del negocio multimillonario de las eléctricas frente a la autonomía energética y el ahorro.

Para esta semana por fin el Gobierno anuncia medidas que van a modificar nuestro sistema eléctrico. Entre ellas posiblemente se incluirá el balance neto, pero los partidos y las plataformas ciudadanas y de afectados que defendemos este modelo tememos que se apruebe una normativa descafeinada que haga el balance neto poco atractivo para la inversión. En manos del gobierno queda. Veremos si esta vez prevalecen los intereses generales de la ciudadanía o los concretos y privados de las eléctricas.

 

 

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